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Presidente Barack Obama: Continuación de la labor de nuestros héroes fallecidos

Continuación de la labor de nuestros héroes fallecidos

Sábado 15 de septiembre

THE WHITE HOUSE

Oficina del Secretario de Prensa

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MENSAJE SEMANAL: Continuación de la labor
de nuestros héroes fallecidos

 

WASHINGTON, DC— En su mensaje de esta semana, el Presidente Obama habló sobre la trágica pérdida de cuatro de nuestros compañeros estadounidenses que prestaban servicios en nuestra posta diplomática en Bengasi, Libia.  Estos estadounidenses representaban lo mejor de nuestro país; sin gente como ellos, no podríamos sostener nuestras libertades ni la seguridad, ni proveer el liderazgo del que depende el mundo entero.  Durante esta época de caos en muchos países diferentes, el Presidente deja claro que los Estados Unidos tienen un respeto profundo por la gente de todas las religiones pero, como Comandante en Jefe, nunca tolerará los esfuerzos por hacerles daño a nuestros compañeros estadounidenses y se cerciorará de que aquellos que ataquen a nuestra gente no puedan evadir la justicia.  Ahora, tenemos que continuar la labor de nuestros héroes fallecidos haciendo más fuerte a nuestro país, más seguro a nuestro pueblo, y al mundo un lugar mejor y con más esperanzas. 

El audio y el vídeo de este mensaje están disponibles en línea en www.whitehouse.gov 

 

Declaraciones del Presidente Barack Obama

Mensaje semanal

La Casa Blanca

15 de septiembre, 2012

 

Esta semana en Libia, perdimos a cuatro de nuestros compañeros estadounidenses. Glen Doherty, Tyrone Woods, Sean Smith, y Chris Stevens fueron todos asesinados en un ataque indignante a nuestra posta diplomática en Bengasi.

Estos cuatro estadounidenses representaban todo lo mejor de nuestro país.

Tanto Glen como Tyrone habían servido a EE.UU. como SEALs de la Marina de Guerra durante muchos años, antes de continuar su servicio en el cuerpo de seguridad para nuestros diplomáticos en Libia.  Ellos murieron tal como vivían sus vidas: defendiendo a sus compañeros estadounidenses, y promoviendo los valores que todos nosotros atesoramos.

Sean también comenzó su servicio vistiendo de uniforme, en la Fuerza Aérea.  Después pasó algunos años en el Departamento de Estado, en varios continentes, siempre respondiendo al llamado de su país.  Y el Embajador Chris Stevens murió siendo un héroe en dos países: aquí en los Estados Unidos, donde inspiró a aquellos de nosotros que lo conocimos y, en Libia, un país que él ayudó a salvar, donde eventualmente perdió su vida.

El viernes, tuve la oportunidad de decirles a sus familias cuánto el pueblo americano apreciaba su servicio.  Sin gente como ellos, EE.UU. no podría sostener las libertades de que disfrutamos, la seguridad que exigimos, y el liderazgo con el que cuenta el mundo entero.

Según lloramos su pérdida, también tenemos que enviar un mensaje claro y firme al mundo: aquellos que ataquen a nuestra gente no podrán evadir la justicia.  No vacilaremos en perseguirlos.  Y jamás permitiremos que nadie estremezca la resolución de los Estados Unidos de América.

Este trágico ataque ocurre en un momento de caos y protesta en muchos diferentes países.  He dejado claro que los Estados Unidos tienen un profundo respeto por la gente de todas las religiones.  Nosotros defendemos la libertad religiosa.  Y rechazamos la denigración de toda religión, incluyendo el islamismo.

Sin embargo, nunca existe justificación para la violencia.  No existe ninguna religión que apruebe el asalto a hombres y mujeres inocentes.  No existe excusa alguna para atacar a nuestras embajadas y consulados.  Y, mientras yo sea el Comandante en Jefe, los Estados Unidos no tolerarán nunca los esfuerzos por hacerles daño a nuestros compañeros estadounidenses.

Ahora mismo, estamos haciendo todo lo posible por proteger a los estadounidenses que están prestando servicios en el extranjero.  Estamos en contacto con los gobiernos alrededor del mundo para fortalecer nuestra cooperación y recalcar que toda nación tiene la responsabilidad de ayudarnos a proteger a nuestra gente.  Hemos ido adelante con un esfuerzo para lograr que se haga justicia por aquellos que perdimos, y no cesaremos hasta que se cumpla esa misión.

Por sobre todas las cosas, tenemos que reafirmar que continuaremos la labor de nuestros héroes caídos.

Reconozco que las imágenes que se muestran en televisión son inquietantes.  Pero no olvidemos nunca que, por cada turba iracunda, hay millones de personas que aspiran a la libertad, y la dignidad, y la esperanza que representa nuestra bandera. Esa es la causa de EE.UU.: los ideales que germinaron en nuestra fundación; la oportunidad que atrajo a tantos a nuestras costas; y el progreso extraordinario que hemos promovido en todas partes del mundo.

Somos estadounidenses. Sabemos que nuestro espíritu no puede ser derrotado, y que la base de nuestro liderazgo no puede ser estremecida.  Ese es el legado de los cuatro estadounidenses que perdimos; hombres que vivirán por siempre en los corazones de aquellos a quienes ellos amaban, y la entereza del país al que ellos sirvieron.

Así es que, con su recuerdo para guiarnos, continuaremos la labor de hacer más fuerte a nuestro país, más seguro a nuestro pueblo, y al mundo un lugar mejor y con más esperanzas.

Muchas gracias.