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Declaraciones Secretaria Clinton en Río+20

Declaraciones de la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton en Río+20

Declaraciones el 22 de junio de 2012 en Río de Janeiro, Brasil.

Secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton en la Plenaria de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible

22 de junio de 2012
Río De Janeiro, Brasil

SECRETARIA CLINTON: Buenos días. Le doy las gracias a la presidenta Rousseff, al Gobierno de Brasil y al pueblo brasileño por ser nuestro anfitrión. Así como al secretario general Ban y al secretario general Sha. Gracias por convocar esta conferencia. Y gracias a todos ustedes por representar a gobiernos, a la sociedad civil, al sector privado, a los jóvenes, y a hombres, mujeres y niños de todas partes.

Brasil ha aportado un gran servicio al mundo al acogernos aquí. Corren tiempos difíciles, pero gracias al hábil y eficaz liderazgo de Brasil nos hemos congregado en torno a un documento final que marca un avance real para el desarrollo sostenible. Sabemos que este es uno de los asuntos más acuciantes de nuestros tiempos, porque la manera en que crecemos juntos a largo plazo no es una cuestión que sólo afecte a algunos países, sino a todos. Y aquí en Río de Janeiro, gracias a Brasil, nos encontramos en el centro de nuestros esfuerzos compartidos para encontrar las respuestas.
Quiero dar las gracias al presidente de Samoa por sus comentarios y por recordarnos que nos encontramos en un momento crítico. Para algunos países y algunas personas del mundo, esta no es sólo una cuestión de planificación a largo plazo, sino de acciones inmediatas y urgentes. Sabemos que se alzan voces que exigen ampliar las oportunidades y un mayor papel en las decisiones que afectan las vidas de todos nosotros. Tenemos el potencial de responder a ese llamado. Sólo en la última generación, cientos de millones de personas han salido de la pobreza extrema, sentando así las bases para un progreso aún mayor. Trabajamos juntos para poner fin al hambre crónica, un aspecto en el que Brasil ha demostrado un liderazgo particularmente firme. Creo que podemos eliminar las muertes infantiles prevenibles y trazar un camino hacia una generación sin SIDA.
En resumen, este es el momento de ser pragmáticos, pero también optimistas. Tenemos a nuestro alcance un futuro más próspero, un futuro donde todos se beneficien del desarrollo sostenible, sin importar quiénes sean o dónde vivan. Pero seamos sinceros. Sabemos lo que es posible. Sabemos lo que podemos hacer. Pero también sabemos que ese futuro no está garantizado, porque los recursos de los que todos dependemos: el agua dulce, los océanos pujantes, las tierras de cultivo y el clima estable; están sometidos a presiones crecientes. Por ese motivo, en el siglo XXI el único desarrollo viable es el desarrollo sostenible. La única manera de lograr el progreso duradero para todo el mundo es mediante la conservación de nuestros recursos y la protección de nuestro medioambiente común.
Así que nos hemos reunido aquí en Río para encontrar maneras en que todos podamos fomentar el desarrollo sostenible. Y si bien puede que nuestros puntos de vista difieran a veces, creo que estamos de acuerdo en algunos principios fundamentales. No podemos estar encajonados por las ortodoxias del pasado. Debemos y tenemos que tomar decisiones basadas en las investigaciones y la evidencia científica sobre lo que funciona. Y, sobre todo, necesitamos colaboraciones nuevas, ágiles y orientadas a la acción, que puedan producir resultados año tras año y año tras año.
Por tanto, aunque el documento final aprobado aquí contenga muchos principios y propuestas importantes, los resultados más convincentes de esta conferencia son los ejemplos de las nuevas ideas que puedan conducir a modelos para la acción futura. Debería decirse de Río que la gente se fue de aquí no sólo pensando en grande, como dijera el difunto Steve Jobs, sino pensando de manera diferente.
Debemos pensar de manera diferente sobre cómo aprovechar el poder del mercado. Recuerden que en la década de 1960 la ayuda oficial al desarrollo representaba el 70 por ciento de los flujos de capital hacia los países en desarrollo, pero en la actualidad asciende a sólo el 13 por ciento, mientras que al mismo tiempo los presupuestos de desarrollo se han incrementado. ¿Por qué? Bueno ustedes saben muy bien el porqué. Debido a que, sin dejar de prestar asistencia, las inversiones del sector privado, por medio de recursos específicos y políticas inteligentes, han disparado un crecimiento más equilibrado, inclusivo y sostenible.
Estados Unidos se ha tomado esta idea en serio. Esta mañana estuve en la inauguración de un proyecto de colaboración entre Estados Unidos y los países africanos que utilizará 20 millones de dólares de financiación del Gobierno de Estados Unidos para desbloquear cientos de millones de dólares en financiamiento privado destinado a proyectos de energía limpia en África y más allá. Es parte de nuestra contribución a la iniciativa Energía Sostenible para Todos de las Naciones Unidas, que ha obtenido importantes inversiones del sector privado para proyectos de energía sostenible. Y esperamos que Río produzca aún más resultados.
También se puede ver la fuerza del mercado en la Alianza Mundial para Estufas Limpias, que pretende ayudar a 100 millones de familias para que utilicen estufas limpias para cocinar así como también combustibles limpios para el año 2020. Al apoyar la investigación para el consumidor y darles incentivos a los fabricantes ayudamos a crear un mercado para estufas que la gente pagará y utilizará, y al mismo tiempo se evitan los problemas de salud en las mujeres y los niños, y se limpia el aire del hollín negro.
Ahora, además de recurrir al sector privado, debemos pensar de manera diferente sobre los nuevos tipos de asociaciones para resolver problemas que de otra manera podrían parecer irresolubles. Aquí en Río, Estados Unidos impulsó los esfuerzos conjuntos en todo, desde la deforestación y el agua hasta los desechos sólidos. Estamos también liderando un esfuerzo global denominado Alimentar el Futuro, para mejorar la seguridad alimentaria, que está ayudando a los productores de alimentos a adaptarse al cambio climático, incluso cuando reducen sus propias emisiones de gases de efecto invernadero.
Además a principios de este año tuve el privilegio de auspiciar a seis países en el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cuando lanzamos la Coalición del Clima y Aire Limpio. La meta es reducir el uso de los contaminantes climáticos de corta vida, que provocan más del 30 por ciento del actual calentamiento global, así como millones de muertes prematuras y enormes pérdidas en las cosechas. Sabemos que debemos seguir trabajando juntos en el asunto del CO2, pero creemos que la Coalición del Clima y Aire Limpio, a la cual muchos más países se están sumando, y les damos la bienvenida, puede tomar medidas concretas y producir resultados con relación al metano, el hollín negro y los HFC.
También tendremos que pensar de manera diferente sobre el desarrollo de nuestras ciudades. Esto, después de todo, donde la mayor parte de la población del mundo vive hoy, donde está la mayor parte del crecimiento y donde este tendrá lugar, donde las ideas innovadoras se están poniendo en acción. Conforme a la Iniciativa Conjunta para la Sostenibilidad Urbana que la presidenta Rousseff y el presidente Obama establecieron el año pasado, traemos a funcionarios políticos de todos los niveles: estatal, de los condados, locales, municipios; para que se reúnan con los líderes de la industria y los constructores para hallar maneras creativas de generar crecimiento económico sostenible. Si es que, como he escuchado antes hoy, todavía tienen que construirse el 70 por ciento de las estructuras que dentro de 30 años se precisarán para albergar y dar oportunidades económicas a la población del mundo, entonces ello implica que tenemos una gran oportunidad que no podemos desperdiciar.
Y finalmente, la única economía próspera y sostenible es la economía inclusiva. Esto significa que debemos pensar de manera diferente sobre la manera en que reconocemos las necesidades de los trabajadores en la economía informal, como desatamos el talento y la energía de la gente joven, y cómo actuamos frente a la abrumadora evidencia recientemente publicada por el Banco Mundial de que las mujeres son las impulsoras esenciales del desarrollo sostenible. Aplaudo el enérgico llamado a tomar medidas hecho aquí en Río por Mujeres ONU, y también en el documento de resultados de Río+20, que dedica una firme sección a la ampliación de las oportunidades para las mujeres.
Y aunque me siento muy contenta por el hecho de que el documento de resultados de este año respalda la salud sexual y reproductiva y el acceso universal a la planificación familiar para lograr nuestras metas en el desarrollo sostenible, también tenemos que garantizar los derechos reproductivos de la mujer. La mujer debe ser empoderada para tomar decisiones sobre si quiere y cuando quiere tener hijos. Estados Unidos seguirá trabajando para asegurar que esos derechos sean respetados en los acuerdos internacionales.
Ahora bien, nada de esto es una discusión abstracta. Hay demasiadas cosas en juego, demasiadas cosas por hacer. Y muchos de ustedes han visitado el Centro Estados Unidos aquí en Río, y han visto las soluciones prácticas relacionadas con trabajos a los que me he referido y sobre otras metas que tenemos en común. Consideramos que las soluciones requieren que todos nosotros actuemos. Los gobiernos, sí; hagamos nuestra parte. Hagamos más de la parte que nos corresponde. Allanemos el camino a más inversiones en energía limpia, confrontemos los intereses políticos y económicos enraizados que se interponen en el camino a la energía limpia, a la tecnología, y a fuentes que se están utilizando en países de todo el mundo. Utilicemos el sector privado, particularmente a las compañías que fabrican bienes de consumo, como ya han acordado hacer, para asegurarnos de que tengan cadenas sostenibles de abastecimiento, el tipo de empaque y mercadeo adecuados para colocar la menor carga posible sobre la tierra que compartimos.
Aunemos a las entidades sin fines de lucro, las organizaciones de la sociedad civil, los grupos religiosos, individuos, todos nosotros, en el compromiso de lograr las metas para el desarrollo sostenible que hemos aceptado. Sabemos que seremos juzgados no por lo que digamos o por lo que intentemos hacer, sino en razón a los resultados que consigamos para la gente que está viva hoy día, así como en mantener la fe para las futuras generaciones. Me siento muy honrada de estar aquí junto a ustedes y comprometo los esfuerzos de mi país, de la administración Obama y los míos personales para seguir trabajando juntos. Simplemente, no podemos darnos el lujo de fracasar.
Muchas gracias a todos.
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(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos.)

Secretaria Clinton: Buenos días. Le doy las gracias a la presidenta Rousseff, al Gobierno de Brasil y al pueblo brasileño por ser nuestro anfitrión. Así como al secretario general Ban y al secretario general Sha. Gracias por convocar esta conferencia. Y gracias a todos ustedes por representar a gobiernos, a la sociedad civil, al sector privado, a los jóvenes, y a hombres, mujeres y niños de todas partes.

Brasil ha aportado un gran servicio al mundo al acogernos aquí. Corren tiempos difíciles, pero gracias al hábil y eficaz liderazgo de Brasil nos hemos congregado en torno a un documento final que marca un avance real para el desarrollo sostenible. Sabemos que este es uno de los asuntos más acuciantes de nuestros tiempos, porque la manera en que crecemos juntos a largo plazo no es una cuestión que sólo afecte a algunos países, sino a todos. Y aquí en Río de Janeiro, gracias a Brasil, nos encontramos en el centro de nuestros esfuerzos compartidos para encontrar las respuestas.

Quiero dar las gracias al presidente de Samoa por sus comentarios y por recordarnos que nos encontramos en un momento crítico. Para algunos países y algunas personas del mundo, esta no es sólo una cuestión de planificación a largo plazo, sino de acciones inmediatas y urgentes. Sabemos que se alzan voces que exigen ampliar las oportunidades y un mayor papel en las decisiones que afectan las vidas de todos nosotros. Tenemos el potencial de responder a ese llamado. Sólo en la última generación, cientos de millones de personas han salido de la pobreza extrema, sentando así las bases para un progreso aún mayor. Trabajamos juntos para poner fin al hambre crónica, un aspecto en el que Brasil ha demostrado un liderazgo particularmente firme. Creo que podemos eliminar las muertes infantiles prevenibles y trazar un camino hacia una generación sin SIDA.

En resumen, este es el momento de ser pragmáticos, pero también optimistas. Tenemos a nuestro alcance un futuro más próspero, un futuro donde todos se beneficien del desarrollo sostenible, sin importar quiénes sean o dónde vivan. Pero seamos sinceros. Sabemos lo que es posible. Sabemos lo que podemos hacer. Pero también sabemos que ese futuro no está garantizado, porque los recursos de los que todos dependemos: el agua dulce, los océanos pujantes, las tierras de cultivo y el clima estable; están sometidos a presiones crecientes. Por ese motivo, en el siglo XXI el único desarrollo viable es el desarrollo sostenible. La única manera de lograr el progreso duradero para todo el mundo es mediante la conservación de nuestros recursos y la protección de nuestro medioambiente común.

Así que nos hemos reunido aquí en Río para encontrar maneras en que todos podamos fomentar el desarrollo sostenible. Y si bien puede que nuestros puntos de vista difieran a veces, creo que estamos de acuerdo en algunos principios fundamentales. No podemos estar encajonados por las ortodoxias del pasado. Debemos y tenemos que tomar decisiones basadas en las investigaciones y la evidencia científica sobre lo que funciona. Y, sobre todo, necesitamos colaboraciones nuevas, ágiles y orientadas a la acción, que puedan producir resultados año tras año y año tras año.

Por tanto, aunque el documento final aprobado aquí contenga muchos principios y propuestas importantes, los resultados más convincentes de esta conferencia son los ejemplos de las nuevas ideas que puedan conducir a modelos para la acción futura. Debería decirse de Río que la gente se fue de aquí no sólo pensando en grande, como dijera el difunto Steve Jobs, sino pensando de manera diferente.

Debemos pensar de manera diferente sobre cómo aprovechar el poder del mercado. Recuerden que en la década de 1960 la ayuda oficial al desarrollo representaba el 70 por ciento de los flujos de capital hacia los países en desarrollo, pero en la actualidad asciende a sólo el 13 por ciento, mientras que al mismo tiempo los presupuestos de desarrollo se han incrementado. ¿Por qué? Bueno ustedes saben muy bien el porqué. Debido a que, sin dejar de prestar asistencia, las inversiones del sector privado, por medio de recursos específicos y políticas inteligentes, han disparado un crecimiento más equilibrado, inclusivo y sostenible.

Estados Unidos se ha tomado esta idea en serio. Esta mañana estuve en la inauguración de un proyecto de colaboración entre Estados Unidos y los países africanos que utilizará 20 millones de dólares de financiación del Gobierno de Estados Unidos para desbloquear cientos de millones de dólares en financiamiento privado destinado a proyectos de energía limpia en África y más allá. Es parte de nuestra contribución a la iniciativa Energía Sostenible para Todos de las Naciones Unidas, que ha obtenido importantes inversiones del sector privado para proyectos de energía sostenible. Y esperamos que Río produzca aún más resultados.

También se puede ver la fuerza del mercado en la Alianza Mundial para Estufas Limpias, que pretende ayudar a 100 millones de familias para que utilicen estufas limpias para cocinar así como también combustibles limpios para el año 2020. Al apoyar la investigación para el consumidor y darles incentivos a los fabricantes ayudamos a crear un mercado para estufas que la gente pagará y utilizará, y al mismo tiempo se evitan los problemas de salud en las mujeres y los niños, y se limpia el aire del hollín negro.

Ahora, además de recurrir al sector privado, debemos pensar de manera diferente sobre los nuevos tipos de asociaciones para resolver problemas que de otra manera podrían parecer irresolubles. Aquí en Río, Estados Unidos impulsó los esfuerzos conjuntos en todo, desde la deforestación y el agua hasta los desechos sólidos. Estamos también liderando un esfuerzo global denominado Alimentar el Futuro, para mejorar la seguridad alimentaria, que está ayudando a los productores de alimentos a adaptarse al cambio climático, incluso cuando reducen sus propias emisiones de gases de efecto invernadero.

Además a principios de este año tuve el privilegio de auspiciar a seis países en el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cuando lanzamos la Coalición del Clima y Aire Limpio. La meta es reducir el uso de los contaminantes climáticos de corta vida, que provocan más del 30 por ciento del actual calentamiento global, así como millones de muertes prematuras y enormes pérdidas en las cosechas. Sabemos que debemos seguir trabajando juntos en el asunto del CO2, pero creemos que la Coalición del Clima y Aire Limpio, a la cual muchos más países se están sumando, y les damos la bienvenida, puede tomar medidas concretas y producir resultados con relación al metano, el hollín negro y los HFC.

También tendremos que pensar de manera diferente sobre el desarrollo de nuestras ciudades. Esto, después de todo, donde la mayor parte de la población del mundo vive hoy, donde está la mayor parte del crecimiento y donde este tendrá lugar, donde las ideas innovadoras se están poniendo en acción. Conforme a la Iniciativa Conjunta para la Sostenibilidad Urbana que la presidenta Rousseff y el presidente Obama establecieron el año pasado, traemos a funcionarios políticos de todos los niveles: estatal, de los condados, locales, municipios; para que se reúnan con los líderes de la industria y los constructores para hallar maneras creativas de generar crecimiento económico sostenible. Si es que, como he escuchado antes hoy, todavía tienen que construirse el 70 por ciento de las estructuras que dentro de 30 años se precisarán para albergar y dar oportunidades económicas a la población del mundo, entonces ello implica que tenemos una gran oportunidad que no podemos desperdiciar.

Y finalmente, la única economía próspera y sostenible es la economía inclusiva. Esto significa que debemos pensar de manera diferente sobre la manera en que reconocemos las necesidades de los trabajadores en la economía informal, como desatamos el talento y la energía de la gente joven, y cómo actuamos frente a la abrumadora evidencia recientemente publicada por el Banco Mundial de que las mujeres son las impulsoras esenciales del desarrollo sostenible. Aplaudo el enérgico llamado a tomar medidas hecho aquí en Río por Mujeres ONU, y también en el documento de resultados de Río+20, que dedica una firme sección a la ampliación de las oportunidades para las mujeres.

Y aunque me siento muy contenta por el hecho de que el documento de resultados de este año respalda la salud sexual y reproductiva y el acceso universal a la planificación familiar para lograr nuestras metas en el desarrollo sostenible, también tenemos que garantizar los derechos reproductivos de la mujer. La mujer debe ser empoderada para tomar decisiones sobre si quiere y cuando quiere tener hijos. Estados Unidos seguirá trabajando para asegurar que esos derechos sean respetados en los acuerdos internacionales.

Ahora bien, nada de esto es una discusión abstracta. Hay demasiadas cosas en juego, demasiadas cosas por hacer. Y muchos de ustedes han visitado el Centro Estados Unidos aquí en Río, y han visto las soluciones prácticas relacionadas con trabajos a los que me he referido y sobre otras metas que tenemos en común. Consideramos que las soluciones requieren que todos nosotros actuemos. Los gobiernos, sí; hagamos nuestra parte. Hagamos más de la parte que nos corresponde.

Allanemos el camino a más inversiones en energía limpia, confrontemos los intereses políticos y económicos enraizados que se interponen en el camino a la energía limpia, a la tecnología, y a fuentes que se están utilizando en países de todo el mundo. Utilicemos el sector privado, particularmente a las compañías que fabrican bienes de consumo, como ya han acordado hacer, para asegurarnos de que tengan cadenas sostenibles de abastecimiento, el tipo de empaque y mercadeo adecuados para colocar la menor carga posible sobre la tierra que compartimos.

Aunemos a las entidades sin fines de lucro, las organizaciones de la sociedad civil, los grupos religiosos, individuos, todos nosotros, en el compromiso de lograr las metas para el desarrollo sostenible que hemos aceptado. Sabemos que seremos juzgados no por lo que digamos o por lo que intentemos hacer, sino en razón a los resultados que consigamos para la gente que está viva hoy día, así como en mantener la fe para las futuras generaciones. Me siento muy honrada de estar aquí junto a ustedes y comprometo los esfuerzos de mi país, de la administración Obama y los míos personales para seguir trabajando juntos.  

Simplemente, no podemos darnos el lujo de fracasar.

Muchas gracias a todos.

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(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos.)