Skip Global Navigation to Main Content
Skip Breadcrumb Navigation
Amelia Earhart: Aviadora estadounidense

Amelia Earhart: Aviadora estadounidense

22 de marzo de 2012
Amelia Earhart: Aviadora estadounidense (AP Images)

Amelia Earhart: Aviadora estadounidense

 

Una vida inspiradora y un misterio que intriga. Su vida la hizo una celebridad. Su desaparición la hizo una leyenda.
En una época en que la mayoría de las señoritas de buena familia aspiraban nada más que a casarse bien, Amelia Earhart se ofreció voluntaria como trabajadora de la salud durante la pandemia de gripe de 1918, hizo trabajo social ayudando a familias inmigrantes de Boston, enseñó en una universidad importante y diseñó su propia línea de ropa.
Se convirtió también en una de las aviadoras más famosas del mundo en momentos en que pocas mujeres podían conducir un automóvil.
Earhart siguió estableciendo récords con sus vuelos, por ejemplo el récord femenino de velocidad en 1929 y otra vez en 1930.
En 1931 pilotó una nueva máquina de ingeniería aeronáutica: el autogiro. Esta nave autopropulsada despegaba y aterrizaba como los aviones convencionales, pero se mantenía en el aire principalmente por la rotación de hélices horizontales.
No obstante algunos accidentes aéreos muy publicitados ―“locuras”, como ella los llamaba― Earhart estableció varios récords de autogiro, incluido uno de altitud en 1931.
En julio de 1932, Earhart estableció un nuevo récord femenino de velocidad por un vuelo transcontinental, que hizo que sus admiradores rodearan su avión cuando aterrizó.
Fue un año en que Earhart logró ser la primera en muchas cosas: se convirtió en la primera mujer (y la segunda persona) en cruzar el Atlántico en un vuelo en solitario y sin escalas; la primera persona en cruzar el Atlántico dos veces por aire, y la primera mujer en realizar un vuelo en solitario y sin escalas en Estados Unidos.
Todo el país aclamó a Earhart por ser la primera mujer en cruzar el Atlántico en un vuelo en solitario y sin escalas.
Recibió la Medalla de Oro de la organización National Geographic Society, de manos del presidente Herbert Hoover, y también la Cruz de Vuelo Distinguido del Congreso. El vicepresidente Charles Curtis dijo que había demostrado “heroico valor y habilidad como navegante, arriesgando su vida”.
Earhart dijo más tarde que el vuelo había demostrado que los hombres y las mujeres son iguales en “trabajos que requieren inteligencia, coordinación, velocidad, calma y fuerza de voluntad”.
Las multitudes celebraron el vuelo de Earhart de Hawái a Estados Unidos en enero de 1935, la primera vez que alguien realizaba este peligroso trayecto que ya se había cobrado varias vidas.
Más tarde ese mismo año, Earhart pilotó vuelos que establecieron récords, de Los Ángeles a la Ciudad de México y de la Ciudad de México a Nueva Jersey. Estableció también un nuevo récord de velocidad, volando de la Ciudad de México a Washington.
Earhart se reunió varias veces con la primera dama Eleanor Roosevelt, inclusive en marzo de 1935 en un encuentro en la sede de la organización National Geographic en Washington.
Las dos encontraron terreno en común en su firme convicción en las capacidades de las mujeres.
Después de volar con Earhart, Roosevelt se sacó el permiso de piloto estudiante, pero la Primera Dama nunca hizo realidad sus planes de aprender a volar.
Earhart se convirtió en celebridad mundial y los noticiarios anunciaban sus logros en las salas de cine de todo el mundo.
Recibió varios premios de organizaciones internacionales y gobiernos extranjeros, entre estos la Cruz de Caballero de la Legión de Honor de Francia y la Medalla del General Italo Balbo de Italia.
A la izquierda se muestra la ceremonia de premiación por el honor recibido en Italia en mayo de 1935.
Earhart luchó incansablemente por una mayor aceptación pública de la aviación, enfocándose especialmente en el papel de las mujeres que entraban a ese campo y el establecimiento de los vuelos aéreos comerciales. 
En 1929, Earhart y Charles Lindbergh representaron a Transcontinental Air Transport (TAT), el primer servicio de vuelos aéreos entre Nueva York y Washington. TAT se convirtió más tarde en el gigante del transporte aéreo TWA.
Para mediados de 1930, Earhart se encontraba a menudo en Washington para promover la aviación, y en mayo de 1936 hasta prestó declaración ante la Comisión de Comercio del Senado sobre la seguridad de la aviación.
Earhart sorprendió al público, y suscitó también algunas críticas, por su rechazo de los límites tradicionales de una conducta femenina aceptable.
Un álbum de recortes que tenía desde la infancia ―con recortes de periódico de mujeres en los campos de los negocios, el derecho y la ingeniería― es prueba de sus tempranas aspiraciones. 
Como piloto, solía llevar el pelo corto y vestía pantalones prácticos y chaquetas de cuero. También llegó a conocer muy bien los sistemas mecánicos de sus aviones.
Cuando iba a cumplir los 40 años, Earhart se interesó en otra gran aventura: dar la vuelta al mundo en avión. Ya se habían realizado vuelos alrededor del mundo, pero ninguno había seguido la agotadora ruta ecuatorial que entrañaba largos segmentos sobre el Océano Pacífico.
La compañía Lockheed Aircraft construyó un avión Lockheed Electra 10E siguiendo las especificaciones de Earhart, incluidas las modificaciones extensas del fuselaje para incorporar un gran tanque de combustible.
Los vuelos de prueba, muchos de los cuales se realizaron en la zona de la bahía de San Francisco, comenzaron a finales de 1936.
El 20 de marzo de 1937, Earhart tuvo un accidente al despegar de Honolulu, poniendo fin a un intento de vuelo alrededor del mundo hacia el oeste, que había comenzado en California.
Tras extensas reparaciones del avión, Earhart inició un vuelo alrededor del mundo hacia el este el 1 de junio de 1937, volando de California a la Florida con Fred Noonan, como copiloto.
Un segundo intento de vuelo, esta vez de oeste a este para acomodarse a los cambios estacionales de las características meteorológicas mundiales, comenzó a finales de mayo de 1937, con Fred Noonan como copiloto y único miembro de la tripulación de Earhart.
Partieron de la Florida el 1 de junio e hicieron escalas en África y en la región de Asia y el Pacífico. Earhart y Noonan salieron de Nueva Guinea el 3 de julio de 1937 y volaron hacia la niebla de la leyenda.
El misterio de su desaparición ha dado pábulo a 75 años de especulación e investigaciones.
La búsqueda oficial por parte de la Armada y el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos duró hasta el 19 de julio de 1938. El costo de cuatro millones de dólares fue algo sin precedentes y una cifra enorme para la época, pero dependió de tecnología rudimentaria e información muy limitada.
Los aniversarios de la desaparición llegaron y pasaron, con disminuida atención de los medios informativos.
En esta fotografía de 1947, la madre de Earhart está de pie junto a un retrato de la famosa aviadora, 10 años después del fatídico vuelo a través del Pacífico y hacia la historia.
“Es menester que sepas que soy muy consciente de los peligros”, escribió Earhart en una carta a su esposo antes de su intento final de volar alrededor del mundo. “Quiero hacerlo porque quiero hacerlo. Las mujeres deben intentar hacer cosas como los hombres lo han intentado. Cuando fracasan, su fracaso ha de ser un desafío para los demás”.
==============
(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos.)

Una vida inspiradora y un misterio que intriga. Su vida la hizo una celebridad. Su desaparición la hizo una leyenda.

En una época en que la mayoría de las señoritas de buena familia aspiraban nada más que a casarse bien, Amelia Earhart se ofreció voluntaria como trabajadora de la salud durante la pandemia de gripe de 1918, hizo trabajo social ayudando a familias inmigrantes de Boston, enseñó en una universidad importante y diseñó su propia línea de ropa.

Se convirtió también en una de las aviadoras más famosas del mundo en momentos en que pocas mujeres podían conducir un automóvil.

Earhart siguió estableciendo récords con sus vuelos, por ejemplo el récord femenino de velocidad en 1929 y otra vez en 1930.

En 1931 pilotó una nueva máquina de ingeniería aeronáutica: el autogiro. Esta nave autopropulsada despegaba y aterrizaba como los aviones convencionales, pero se mantenía en el aire principalmente por la rotación de hélices horizontales.

No obstante algunos accidentes aéreos muy publicitados ―“locuras”, como ella los llamaba― Earhart estableció varios récords de autogiro, incluido uno de altitud en 1931.

En julio de 1932, Earhart estableció un nuevo récord femenino de velocidad por un vuelo transcontinental, que hizo que sus admiradores rodearan su avión cuando aterrizó.

Fue un año en que Earhart logró ser la primera en muchas cosas: se convirtió en la primera mujer (y la segunda persona) en cruzar el Atlántico en un vuelo en solitario y sin escalas; la primera persona en cruzar el Atlántico dos veces por aire, y la primera mujer en realizar un vuelo en solitario y sin escalas en Estados Unidos.

Todo el país aclamó a Earhart por ser la primera mujer en cruzar el Atlántico en un vuelo en solitario y sin escalas.

Recibió la Medalla de Oro de la organización National Geographic Society, de manos del presidente Herbert Hoover, y también la Cruz de Vuelo Distinguido del Congreso. El vicepresidente Charles Curtis dijo que había demostrado “heroico valor y habilidad como navegante, arriesgando su vida”.
Earhart dijo más tarde que el vuelo había demostrado que los hombres y las mujeres son iguales en “trabajos que requieren inteligencia, coordinación, velocidad, calma y fuerza de voluntad”.

Las multitudes celebraron el vuelo de Earhart de Hawái a Estados Unidos en enero de 1935, la primera vez que alguien realizaba este peligroso trayecto que ya se había cobrado varias vidas.

Más tarde ese mismo año, Earhart pilotó vuelos que establecieron récords, de Los Ángeles a la Ciudad de México y de la Ciudad de México a Nueva Jersey. Estableció también un nuevo récord de velocidad, volando de la Ciudad de México a Washington.

Earhart se reunió varias veces con la primera dama Eleanor Roosevelt, inclusive en marzo de 1935 en un encuentro en la sede de la organización National Geographic en Washington.

Las dos encontraron terreno en común en su firme convicción en las capacidades de las mujeres.

Después de volar con Earhart, Roosevelt se sacó el permiso de piloto estudiante, pero la Primera Dama nunca hizo realidad sus planes de aprender a volar.

Earhart se convirtió en celebridad mundial y los noticiarios anunciaban sus logros en las salas de cine de todo el mundo.

Recibió varios premios de organizaciones internacionales y gobiernos extranjeros, entre estos la Cruz de Caballero de la Legión de Honor de Francia y la Medalla del General Italo Balbo de Italia.

A la izquierda se muestra la ceremonia de premiación por el honor recibido en Italia en mayo de 1935.

Earhart luchó incansablemente por una mayor aceptación pública de la aviación, enfocándose especialmente en el papel de las mujeres que entraban a ese campo y el establecimiento de los vuelos aéreos comerciales. 

En 1929, Earhart y Charles Lindbergh representaron a Transcontinental Air Transport (TAT), el primer servicio de vuelos aéreos entre Nueva York y Washington. TAT se convirtió más tarde en el gigante del transporte aéreo TWA.

Para mediados de 1930, Earhart se encontraba a menudo en Washington para promover la aviación, y en mayo de 1936 hasta prestó declaración ante la Comisión de Comercio del Senado sobre la seguridad de la aviación.

Earhart sorprendió al público, y suscitó también algunas críticas, por su rechazo de los límites tradicionales de una conducta femenina aceptable.
Un álbum de recortes que tenía desde la infancia ―con recortes de periódico de mujeres en los campos de los negocios, el derecho y la ingeniería― es prueba de sus tempranas aspiraciones. 

Como piloto, solía llevar el pelo corto y vestía pantalones prácticos y chaquetas de cuero. También llegó a conocer muy bien los sistemas mecánicos de sus aviones.

Cuando iba a cumplir los 40 años, Earhart se interesó en otra gran aventura: dar la vuelta al mundo en avión. Ya se habían realizado vuelos alrededor del mundo, pero ninguno había seguido la agotadora ruta ecuatorial que entrañaba largos segmentos sobre el Océano Pacífico.

La compañía Lockheed Aircraft construyó un avión Lockheed Electra 10E siguiendo las especificaciones de Earhart, incluidas las modificaciones extensas del fuselaje para incorporar un gran tanque de combustible.

Los vuelos de prueba, muchos de los cuales se realizaron en la zona de la bahía de San Francisco, comenzaron a finales de 1936.

El 20 de marzo de 1937, Earhart tuvo un accidente al despegar de Honolulu, poniendo fin a un intento de vuelo alrededor del mundo hacia el oeste, que había comenzado en California.

Tras extensas reparaciones del avión, Earhart inició un vuelo alrededor del mundo hacia el este el 1 de junio de 1937, volando de California a la Florida con Fred Noonan, como copiloto.

Un segundo intento de vuelo, esta vez de oeste a este para acomodarse a los cambios estacionales de las características meteorológicas mundiales, comenzó a finales de mayo de 1937, con Fred Noonan como copiloto y único miembro de la tripulación de Earhart.

Partieron de la Florida el 1 de junio e hicieron escalas en África y en la región de Asia y el Pacífico. Earhart y Noonan salieron de Nueva Guinea el 3 de julio de 1937 y volaron hacia la niebla de la leyenda.

El misterio de su desaparición ha dado pábulo a 75 años de especulación e investigaciones.

La búsqueda oficial por parte de la Armada y el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos duró hasta el 19 de julio de 1938. El costo de cuatro millones de dólares fue algo sin precedentes y una cifra enorme para la época, pero dependió de tecnología rudimentaria e información muy limitada.

Los aniversarios de la desaparición llegaron y pasaron, con disminuida atención de los medios informativos.

En esta fotografía de 1947, la madre de Earhart está de pie junto a un retrato de la famosa aviadora, 10 años después del fatídico vuelo a través del Pacífico y hacia la historia.

“Es menester que sepas que soy muy consciente de los peligros”, escribió Earhart en una carta a su esposo antes de su intento final de volar alrededor del mundo. “Quiero hacerlo porque quiero hacerlo. Las mujeres deben intentar hacer cosas como los hombres lo han intentado. Cuando fracasan, su fracaso ha de ser un desafío para los demás”.

==============

(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos.)